Cinco reglas para que tu reforma no se convierta en una pesadilla

Cinco reglas para que tu reforma no se convierta en una pesadilla

Antes de adentrarnos en el complejo mundo de realizar una reforma, debemos analizar cinco cuestiones básicas para que no se convierta en la peor de las pesadillas.

Debemos realizar un estudio de las necesidades básicas que tiene el inmueble. Aquí debemos separar entre aquellas reformas que tenemos que hacer obligatoriamente, como puede ser la renovación de la instalación eléctrica o tuberías, y aquéllas que únicamente tienen una finalidad estética, como la colocación de un suelo nuevo.

Esto nos va a permitir ajustar nuestro presupuesto y evitar disgustos, como por ejemplo tener que romper unos azulejos nuevos recién instalados porque se ha producido una fuga de agua de unas tuberías obsoletas que no habíamos renovado.

En definitiva, determinar el presupuesto que tenemos y adaptarlo. Primero nos centraremos en los cambios que tenemos que realizar de forma imprescindible, y con la cantidad restante podremos dedicarnos al tema puramente estético.

Posteriormente debemos determinar si vamos a contratar a profesionales o si por el contrario somos nosotros mismos los que vamos a realizar la reforma. ¡Ojo aquí! Debemos ser conscientes de nuestras limitaciones tanto de tiempo como de conocimientos. Querer ahorrar en la contratación de profesionales puede salirnos muy caro.

Piensa en la funcionalidad del resultado. Quizás te encanta el mármol, pero si tienes niños pequeños puede resultar muy frío. Quizás te encante el suelo laminado, pero si tienes mascotas, puede no resultar la mejor opción.

Una vez que hemos cerrado estos tres capítulos, vamos a elegir materiales. Vemos precios, comparamos y adquirimos. Aunque hay una gran oferta en Internet, es bueno que acudamos directamente a los establecimientos para ver físicamente los elementos y no llevarnos sorpresas.

Comienza la obra. Tenemos que hacer un seguimiento de los trabajos. Saca tiempo para, si es posible a diario, visitar nuestra vivienda y vayamos valorando los resultados.

¡Por fin! Ya ha finalizado la reforma, tu casa está como nueva.

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