Seis aspectos importantes sobre las viviendas con fines turísticos en Andalucía

Seis aspectos importantes sobre las viviendas con fines turísticos en Andalucía

Las viviendas con fines turísticos han llegado a Andalucía para quedarse. Así al menos apunta la tendencia actual, en gran auge. Una práctica que, no obstante, no es exclusiva de la región andaluza. De hecho, para adaptarse a una realidad existente y en crecimiento, las comunidades autónomas, en virtud del artículo 148 de la Constitución Española, han desarrollado la normativa vigente en materia de alojamientos turísticos estableciendo los requisitos aplicables.

Éste es el objetivo que persigue, por ejemplo, el Decreto 28/2016 que regula las viviendas con fines turísticos en Andalucía.

Veamos los aspectos más destacados del mismo, donde pueden resaltarse aspectos sustanciales a la hora de hablar de este tipo de viviendas.

Realidad

Desde hace unos años, son muchas las personas que optan por pasar sus temporadas vacacionales en viviendas de alquiler. De hecho, muchos emprendedores han optado por crear empresas y portales en internet para gestionar estos alquileres. De esta forma el propietario, a cambio de un porcentaje de los beneficios, delega en dicha empresa todos los trabajos de contacto con los clientes, limpieza de la vivienda y resto de servicios.

Muchos turistas prefieren esta opción para tener un mayor contacto con la cultura de la zona que visitan, así como tener mayor libertad durante su estancia.

De hecho, la Junta de Andalucía tiene registradas 11.537 viviendas turísticas en Málaga, 2.777 en Cádiz, 2.039 en Sevilla, 1.338 en Granada, 1.284 en Almería 430 en Huelva, 301 en Córdoba y 32 en Jaén.

Definición

De este modo, la administración opta por regularizar dicha situación a través del mencionado decreto, en el que se define por viviendas con fines turísticos aquellas ubicadas en inmuebles situados en suelo de uso residencial, donde se vaya a ofrecer mediante precio el servicio de alojamiento en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Andalucía, de forma habitual y con fines turísticos.

Pero no solo se refiere a una vivienda íntegra.  Así, también tienen cabida la opción de alquilar habitaciones en una vivienda, debiendo la persona propietaria residir en ella.

En la citada normativa se establece que se considerarán canales de oferta turística, las agencias de viaje, las empresas que medien u organicen servicios turísticos y los canales en los que se incluya la posibilidad de reserva del alojamiento.

Exclusión

Hay que especificar que quedan excluidas las viviendas que se ceden sin contraprestación económica, los alquileres superiores a dos meses o las viviendas de turismo rural que cuentan con una normativa específica. También queda excluido los conjuntos formados por tres o más viviendas de una misma persona titular o explotadora, que estén ubicadas en un mismo inmueble o grupo de inmuebles que se regirán por  la normativa sobre los establecimientos de apartamentos turísticos, regulados en el Decreto 194/2010, de 20 de abril, de establecimientos de apartamentos turísticos.

Precio

Un aspecto importante a la hora de hablar de las viviendas con fines turísticos es que es sustancial dejar claro que el precio ofertado será por noche de estancia y en todo caso estará incluido el suministro de agua, energía eléctrica, calefacción, refrigeración, limpieza a la entrada de nuevas personas usuarias y el uso de ropa de cama y baño y de menaje.

Hay que tener en cuenta que para el inicio de la prestación del servicio de alojamiento en la vivienda con fines turísticos, la persona o entidad que explota este servicio tendrá que formalizar la correspondiente declaración responsable ante la Consejería competente en materia de turismo.

Exigencias

Una de las exigencias más polémicas del citado decreto es la exigencia de contar con aire acondicionado cuando el período de funcionamiento comprenda los meses de mayo a septiembre, ambos inclusive y calefacción si el periodo de funcionamiento comprende los meses de octubre a abril, ambos inclusive.

Sobre este aspecto, cabe reseñar que la Asociación de Viviendas Turísticas de Andalucía (AVVA), que representa a más de 5.000 propiedades, ha solicitado formalmente la modificación de dicha exigencia.

Otras de las exigencias se centran en la obligación de disponer de botiquín de primeros auxilios, información turística, hojas de quejas y reclamaciones a disposición de las personas usuarias, limpieza de la vivienda a la entrada y salida de nuevos clientes, así como facilitar a las personas usuarias un número de teléfono para atender y resolver de forma inmediata cualquier consulta o incidencia relativa a la vivienda, entre otros aspectos. De este modo, el servicio ofertado llega a asimilarse al que un usuario puede encontrar en un alojamiento hotelero.

Sanciones

Finalmente, hay que recalcar que el incumplimiento de esta normativa puede salir muy caro, ya que puede considerarse la misma ‘actividad clandestina’, estando tipificada como infracción grave, circunstancia que puede suponer el tener que hacer frente a una multa que puede oscilar de 2.001 a 18.000 euros.

 

Imagen artículo Freepik

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